Billie Eilish escribe y canta el tema de “No Time to Die”, la 25ª película de la franquicia James Bond. A sus 18 años, es la persona más joven en participar de la banda sonora de una película de Bond. Eilish escribió la canción titular junto con su hermano mayor, el coproductor Finneas. Los productores Michael G Wilson y Barbara Broccoli dijeron que la canción de Eilish ha sido "impecablemente elaborada para trabajar dentro de la historia emocional de la película". "No Time to Die" refleja inteligentemente un Bond, oscuro, solitario y atormentado.

Hans Zimmer se incorporó al equipo en último momento como sustituto para la banda sonora de No Time to Die. Reemplazó a Dan Romer, que se fue debido a diferencias creativas con la productora de la película, Eon Productions.

Bond es una franquicia muy vieja, y para mantenerse vigente le corresponde invertir en renovaciones para conseguir nuevos públicos y una de esas tareas se emprenden a través de su música. Encargar a Billie Eilish esta tarea parece sorprender por dos motivos: se ve como un trampolín en el ascenso de la joven de 18 años para llegar a un público adulto que aún no sabía de ella y se ve también como ese deseo de la franquicia Bond de aprovechar la fortaleza que ella tiene entre el público joven para que Bond luzca atractivo para nuevas generaciones.

Eilish y Finneas han impregnado su identidad en la canción. Optan por su enfoque estándar de micrófono cerrado sin pretender irse a todo pulmón, con una orquestación que incluye guiños a otras melodías de Bond.

Armonía

Entre varios guiños a los motivos y temas clásicos de Bond, observemos la disposición armónica. Es una música familiar al estilo Bond, nueva y animosa pero con el toque justo de misterio.


La introducción de la canción podríamos decir de manera básica que está conformada por los acordes: Mi menor (i), DO (VI), LA (IV), SI (V).  

Introducción

En la mano derecha las notas suspendidas con pedal: mi, fa#, sol, si) mientras la mano izquierda se mueve en cada compás desde un mi, luego un do, luego un la y un si . El acorde construido sobre el "la" tiene dos colores en el mismo compás a lo largo de los versos y teóricamente hay dos maneras de nombrarlo, una podría ser considerarlo un acorde dórico A (IV) que luego pasa a Am (iv) del modo menor; otra forma de verse es como un A de la escala blues con su “blue note” (b10 o #9)

Acompañamiento del verso

Se incluyen aunque discretamente los conocidos cambios de semitono entre la nota do#, do natural y si; para exponer al típico Bond pero más liviano y rejuvenecido. En el desarrollo de la canción se van construyendo y estableciendo los acordes que verticalmente podrían verse como:

Em(add9),
CMaj7(add#11)
Aadd9(13) A(sus#9(13)

La impresión al final de la canción es ese "Acorde de Bond" menor, con notas agregadas que pueden ser a veces, maj7, 9 o 13; 

Orquestación

Empieza con un motivo en el piano que propone destacar la nota ‘SI’ sonando al final de cada compás. La  misma nota “SI” suspendida hasta el inicio del canto de Eilish que dice: I should have known I’d leave alone (Debería haber sabido que me iría solo)”.

Una guitarra eléctrica tan acostumbrada, una banda de bronces, suena y da el sabor del mundo del sonido de Bond.  da paso al coro, y llega la orquesta sinfónica a mitad de camino, nos golpea ese sonido característico de Zimmer, la tensión aumenta a medida que se avanza con las cuerdas de ostinato reiteradas, y el pulso en la percusión. Zimmer en su totalidad.

La canción termina con el "Acorde Espía" - ese característico Em maj9(13) - sacando una calidad disonante no resuelta, o si se puede decir en términos cinematográficos exponiendo un ‘final abierto’.

Aspecto vocal

Eilish con su canto al nivel de pianissimo; una reverberación de varias capas de voz; colores oscuros. Es su estilo.

La letra de entrada, "Debería haberlo sabido, me iría solo", que insinúa la popular teoría de los fans de que Bond termina solo o traicionado, se corresponde con la técnica de susurro de Eilish.

Y donde los entusiastas casuales de Bond podrían estar esperando ese momento de Shirley Bassey en "Goldfinger" o de Adele en "Skyfall", Eilish demuestra que una frase pesada y en pianissimo puede tener el mismo impacto sin tener que hacerlo en el fortissimo.

A mitad de recorrido, empezamos a oír la voz de Eilish saliendo de su caparazón. Creemos que sigue creciendo hasta el momento de "Adele", pero vuelve al susurro, quizás como un presagio según quienes suponen un final emotivamente gris para el protagonista de esta versión de la historia.