persona escuchando música en audífonos, mientras sonríe.

Cómo la escucha consciente puede ayudarnos a lograr una mayor conexión con el presente a través de la música

Experimenta el poder de la música para lograr una mayor consciencia y conexión con el presente a través de la escucha consciente. Descubre cómo la música puede ser una herramienta poderosa para mejorar nuestra capacidad de atención, motivación y procesamiento de la información en nuestro cerebro.

Si equilibráramos conscientemente la recepción de información a través del oído en lugar de la vista, es posible que esto tuviera un impacto en la forma en que procesamos la información en nuestro cerebro. La vista es generalmente considerada como el sentido más dominante en la mayoría de las personas, por lo que enfocarse más en el oído puede cambiar la forma en que nuestro cerebro recibe y procesa la información. Esto podría tener implicaciones positivas en áreas como la educación, en las que se podría utilizar un enfoque más auditivo para enseñar a los estudiantes. En general, equilibrar conscientemente el uso de nuestros sentidos puede tener un impacto positivo en nuestra capacidad para procesar y comprender la información que nos rodea.

La música es un arte que se basa en la percepción y la organización del sonido en el tiempo. A diferencia de otras formas de arte como la pintura y la escultura, que ocupan espacio en el mundo físico, la música se desarrolla en la dimensión temporal, lo que le permite tener un comienzo, un desarrollo y un final. 

El oído es el órgano del equilibrio que nos permite determinar con precisión dónde nos encontramos y en qué dirección estamos con respecto a los elementos que producen sonidos. A través del oído, podemos determinar la distancia de un vehículo en movimiento; sabemos a qué velocidad se acerca y a qué velocidad se aleja. No son procesos conscientes. El cerebro reacciona automáticamente, más rápido que el pensamiento. 

Cuando hay elaboraciones intelectuales sobre un suceso, es porque la mente ya ha tenido tiempo de clasificar una situación y ubicarla en el pasado, el presente o el futuro. Es común en los adultos que mientras se realiza una acción, el pensamiento se desvíe hacia otro momento del pasado, hacia una fantasía futura o hacia algo imaginado en el futuro.

Cuando una persona se sienta en el sofá de su casa, puede cerrar los ojos y dejarse llevar por la música que percibe. Supone que está escuchando música, pero su mente puede estar en realidad recordando otro momento o lugar. Cuando una persona está comiendo su postre favorito, su pensamiento puede estar enfocado en lo que hará después de la comida. La mente es muy volátil, se mueve en varias direcciones sucesivamente, lo que hace difícil centrarla en el presente. Para poder escuchar de forma consciente, es necesario ser selectivos tanto con nuestro oído como con nuestro pensamiento, elegir lo que nos interesa y dejar en segundo plano lo que no es tan importante, o incluso ignorarlo por completo.

Escuchar música es hacer que el momento presente de la mente coincida con el momento presente de lo que estamos escuchando. Cuando logramos unir la capacidad de localización espacial del oído con la disposición mental del presente, es cuando podemos decir que estamos escuchando de forma consciente. El momento presente es completo, no es una interpretación parcial de la mente como en un recuerdo o en un deseo. La disposición a vivir el momento presente permite experimentar con mayor intensidad el sabor de un bocado de comida, intensifica la sensación del agua al correr por la piel y nos permite sumergirnos por completo en la música.

Es común que las personas reproduzcan música como una cortina de fondo, como una compañía pasiva que acompaña las tareas que realizan. Esto es un uso parcial de lo que se puede lograr con la música, ya que los efectos transformadores y motivadores de la misma solo son posibles cuando la mente está atenta y abierta a lo que está escuchando. La escucha consciente permite alcanzar dos niveles. 

El primero de ellos es cuando nos situamos como observadores: sabemos dónde estamos, seguimos los detalles y variaciones de cada particularidad, como cuando conocemos un paisaje nuevo. En esta perspectiva, es importante perfeccionarse y lograr la confianza de mantenerse en el suceso sonoro sin perderse en el pensamiento.

El segundo nivel de escucha consciente es más profundo y consiste en dejar de ser observadores y convertirnos en el centro mismo del suceso sonoro. En este punto, no importa quiénes somos, renunciamos a las explicaciones mentales y con absoluta confianza nos compenetramos con el evento que transcurre, de forma similar a como lo hacemos en una sala de cine. La música es una invitación a vivir el momento presente, a estar aquí y ahora, en el suceso de un compás a la vez, ya sea como observadores o como participantes, pero de forma consciente. La música nos invita a liberarnos de las elaboraciones mentales, del pasado y del futuro. Lograr esta ubicación mental nos permite estar dispuestos a dejarnos llevar por el ritmo, a reaccionar a la intensidad y a las texturas sonoras. Ese es el modo de rendirse a la música. Ese es el modo de confiar en ella. Ese es el modo de abrirse a la musicalización.

La práctica oriental de meditar suele ser malentendida en Occidente como la acción de recopilar pensamientos sobre algo; también se suele decir que es poner la mente en blanco, pero en realidad, meditar es observar algo sin hacer juicios, sin tomar partido. Seguir el suceso tal como ocurre, como lo hacen los niños, ya que pensar en algo es quedarse atrás del tiempo en el que está ocurriendo.

La práctica oriental de la meditación suele ser malentendida en Occidente como una forma de concentrarse y recopilar pensamientos sobre algo en particular. También se suele asociar la meditación con la idea de poner la mente en blanco, pero en realidad, meditar es algo diferente. En lugar de concentrarse en un pensamiento en particular, la meditación implica observar lo que está sucediendo sin hacer juicios ni tomar partido. Se trata de seguir el curso de los acontecimientos tal como ocurren, sin juzgarlos ni interpretarlos.

Esta forma de meditar se asemeja a la forma en que los niños experimentan el mundo, ya que se centran en el presente y no se preocupan por los juicios o interpretaciones. La meditación nos permite volver a esa forma de experimentar el mundo, y nos ayuda a dejar de lado nuestros pensamientos y juicios para simplemente observar lo que está sucediendo. Esto puede ayudarnos a liberarnos de la ansiedad y el estrés, y a vivir en el presente en lugar de quedarnos atrapados en nuestros pensamientos.

Reservar unos minutos cada día, alejarnos de la rutina; sentarnos tranquilamente o incluso bailar mientras se reproduce una obra musical, es entregarse a ella como lo hacemos en una sala de cine; degustar cada pulso rítmico como un bocado favorito; disponer nuestra piel como para la ducha más esperada del día, permite que la música desempeñe su verdadera función, que es fluir ordenadamente a través de nosotros, proporcionando alivio muscular y calmando el pensamiento desorganizado.

La escucha consciente de música nos permite experimentar de forma plena el momento presente y sumergirnos en la música de una manera transformadora y motivadora. Para lograrlo, es necesario equilibrar conscientemente nuestra percepción hacia el oído y ser selectivos tanto con nuestro oído como con nuestro pensamiento, eligiendo lo que nos interesa y dejando en segundo plano lo que no es tan importante. Alcanzar este nivel de escucha nos permite disfrutar plenamente de la música y experimentar sus efectos beneficiosos en nuestro cuerpo y mente.

Preguntas para reflexionar sobre el anterior contenido

  1. ¿Qué poder tiene la música según el artículo?
  2. ¿Qué efecto tiene la escucha consciente en nuestro cuerpo y mente?
  3. ¿Cómo puede la música ayudarnos a lograr una mayor conexión con el presente?
  4. ¿Por qué enfocarse en el oído en lugar de la vista puede tener un impacto en la forma en que nuestro cerebro procesa la información?
  5. ¿En qué áreas podría tener implicaciones positivas enfocarse más en el oído?
  6. ¿Qué diferencia a la música de otras formas de arte como la pintura y la escultura?
  7. ¿Qué función tiene el oído en nuestro equilibrio?
  8. ¿Cómo puede la música ayudarnos a liberar la mente de pensamientos volátiles?
  9. ¿Qué efecto tiene la escucha selectiva en la forma en que nuestro cerebro procesa la información?
  10. ¿Cómo puede la música ayudarnos a intensificar nuestras experiencias y sensaciones?